martes, 28 de abril de 2009

Libera tu PC

Hola amigos, ¿cómo están? espero que bien. Hoy he decidido dejarles una invitación, las opiniones vendrán después. He tenido la suerte de participar en el Flisol (Festival de Instalación de Software Libre) y sinceramente he quedado sin palabras. He aprendido algunas cosas de un mundo que, hasta no hace más de tres semanas, era desconocido. Seguramente habrán escuchado hablar de linux, de Gnu, de Debian, ubuntu y otras cosas más. Tal vez hayan visto al navegar la tan conocida imagen de un pingüinito. Precisamente a ese mundo los quiero invitar.

Ustedes dirán: ¿qué tiene que ver esto con el Derecho? Y la respuesta es tan obvia como sencilla: mucho. Está de más decir que el Derecho es consustancial al obrar de las personas, y que cada una de las acciones humanas están alcanzadas por una norma (entendida en sentido lato). Basta con citar el entramado mundo de las licencias para darnos una idea.

Más allá de las vinculaciones jurídicas hoy me referiré a una cuestión más profunda para convencerlos: LA LIBERTAD. Todo movimiento revolucionario se construye a partir de ciertas premisas o principios y la libertad ha sido el estandarte de un grupo de personas (Richard Stallman, Linus Torvadls y otros) que con gran esfuerzo y dedicación, han comenzado una ardua lucha contra el imperialismo en el mundo informático.

Ustedes amigos míos me podrán contestar: soy libre de usar la “compu” como quiera, de instalar los programas que desee, de chatear con quién prefiera, de publicar lo que sea. Lamentablemente no somos tan libres como creemos serlo.

La mayor parte de los programas que usamos (incluido el sistema operativo), por no decir todos, son de uso privativo. Esto quiere decir, entre otras cosas, que:

· no podemos conocer cómo funcionan internamente (pues está vedada la posibilidad de llegar hasta su código de fuente);

· no podemos copiarlos, quedando su uso limitado a una sola máquina;

· no podemos modificarlos adaptándolo a nuestros gustos;

· no podemos compartirlos.

Ahora bien, ¿somos libres? Ustedes podrán afirmarlo y me dirán que con un solo click se obtiene lo que se desea. Basta con entrar a una página y bajarlo. Obviando el tema del pago por el uso del programa, vuelvo a preguntar ¿se puede hacer lo que uno quiera? Tarde o temprano terminaremos concluyendo que sólo se logra hacer lo que el programador del software propietario ha querido, pues no se puede conocer cómo funciona, en consecuencia no puedo modificarlo, en fin no puedo adaptarlo a mis gustos y usarlo como yo quiera.

Amigos míos, ésta vieja discusión sobre la libertad hoy renace en nuevos ámbitos y es necesario tomar partida. Por suerte hoy hay otra alternativa, posibilidad que encuentra su fundamentación filosófica en la libertad. Hoy vivimos en un mundo informatizado y está en nuestras manos la posibilidad de ser libres (de ejecutar un programa, copiarlo, modificarlo y compartirlo creando una comunidad entorno a él)

Hace poco he comenzado con la investigación, por lo que es complicado dar una opinión acabada. Por eso les dejo unos link´s así ustedes consultan. Espero que les sea de utilidad:

http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html

http://www.lugtucuman.org.ar

http://ubuntu-ar.org/

http://weblog.topopardo.com/?p=1031

No se olviden que "el conocimiento nos da libertad"


miércoles, 15 de abril de 2009

¿Enseñar a aprender o aprender a enseñar?


Por lo general nos quejamos de todo, sí… de todo. A veces lo hacemos con razón y en otras oportunidades por complicados que somos. En ésta oportunidad he decidido quejarme (jajaja) y ustedes, amigos míos, me dirán si hay o no un poco de verdad en éstas palabras.

A medida que pasa el tiempo uno va sacando sus conclusiones y de la experiencia va aprendiendo. Quizás mi vida universitaria sea corta pero, éstos poco más de cinco años me han servido para afirmar lo siguiente: Es necesario cambiar la manera de “educar en el Derecho”.

Nuestra facultad ha mantenido, desde antaño, la misma manera de enseñar. Basta con asistir a una exposición para corroborar que la clase magistral sigue siendo el único método usado. Los docentes hacen culto a la repetición de normas o alguna opinión doctrinaria a pesar de que, en el plano ontológico, muchos autores (entre ellos Carlos Cossio) han logrado demostrar que el derecho no es tan solo una ley. No hay lugar al diálogo y en pocas oportunidades se ha incentivado la participación del estudiante. Esto sin contar que en los últimos años se ha percibido en el aire un humor raro que se ha manifestado en exámenes capciosos (preguntas cuyas respuestas no se encontraba en la bibliografía o que no tenían su razón de ser) y notas extrañas.

Es muy fácil echarle la culpa a la masividad, a la pasividad de los estudiantes (repito la palabra estudiante y me niego a usar la voz alumno), al plan de estudio y a otras tantas cosas. Pero, es necesario hacer una mirada más profunda y asumir, si esto fuera posible, que durante mucho tiempo se ha equivocado el camino. Señores, el centro de atención en una clase es el estudiante y no el docente. Hacia ellos se deben orientar los esfuerzos. El viejito de la foto nos enseñó que la verdad está en uno mismo y que la labor del buen maestro consiste en orientar al aprendiz hacia esa verdad.

Si queremos una Justicia modelo, abogados responsables, presidentes ejemplares, juristas destacados, es menester fomentar el espíritu crítico desde la raíz. De nada sirve repetir por repetir si luego, no podemos resolver problemas.

No se propone “un caos en el aprendizaje”. El orden es necesario en todas las facetas de la vida, pero se puede aprender a educar, potenciar la práctica y proponer una enseñanza dinámica sin violentarlo. Me gustaría participar de clases activas, donde el ir y venir de opiniones sea frecuente.

Amigos, si he encontrado algo verdaderamente acertado en los “apuntes de Guillo” es la siguiente afirmación: [en nuestra facultad] soplan nuevos vientos que levantan el polvo de nuestros viejos códigos.

viernes, 3 de abril de 2009

Adios padrino mío y padre de la democracia (Por Alfredo Raúl Arroyo Amenábar)



San Miguel de Tucumán, Miércoles 1 de Abril de 2009

La Juventud Radical de Tucumán manifiesta su profundísimo dolor por el fallecimiento del histórico dirigente de nuestro partido y ex presidente de la nación, Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, acaecido el pasado Martes 31 de Marzo del corriente año en la capital federal de nuestro país.

Alfonsín militó desde su niñez en las filas de nuestro centenario partido en Chascomús, su ciudad natal. En la misma ocuparía su primer cargo público como concejal. Luego sería electo diputado provincial. Más tarde diputado nacional. En el año 1972 fundaría el movimiento de renovación y cambio. Llegado el nefasto golpe de estado de 1976, mientras otros “brillantes” correligionarios emigraban al exterior a especializarse haciendo posgrados, Alfonsín recorrió todo el país liberando presos políticos de toda clase de extracciones, poniendo en riesgo así, su vida misma.

Con el advenimiento de la democracia en 1983, sería electo presidente de la nación por el 52% de los votos. Durante toda su campaña, durante su gobierno y hasta el día de ayer a las 20:30 HS repitió que el principal objetivo de su gestión era entregarle el mando a otro presidente constitucional y devolverle así al pueblo argentino la democracia para siempre, y así lo hizo. Cabe destacar que durante 53 años, de 1930 a 1983 los militares echaron mano al poder civil cuando quisieron, ni Yrigoyen ni Perón pudieron evitarlo, solo Raúl Alfonsín pudo terminar con esta triste historia, reencausando así la historia argentina por la senda de la libertad.

Resulta muy sencillo ahora, con la democracia consolidada gracias a el, descolgar cuadros del colegio militar, vociferar contra gente anciana e impotente, en fin, cazar leones en el zoológico y alabarse de ello. Alfonsín, a las 72 horas de asumir el mando, con los servicios de inteligencia y el aparato represivo de la dictadura intactos, firmo el decreto de enjuiciamiento a las juntas militares y a las cúpulas de las organizaciones guerrilleras. El juicio a las juntas fue algo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Cabe recordar que en los últimos años muchos correligionarios claudicaron a la causa seducidos por la billetera del estado y las migajas de poder, arguyendo entre otras cosas que habían perdido las elecciones internas en el partido. Alfonsín perdió 4 internas antes de llegar a ser presidente, nada menos que con Balbín, y nunca se fue del partido.

No debe olvidarse tampoco que durante su mandato presidencial no se vendió una sola empresa del estado y que no se recuerda que otro presidente de ningún país, haya manifestado tal voluntad y la vocación de soberanía nacional en los jardines de la casa blanca a un presidente de los estados unidos, como lo hizo Alfonsín con Ronald Reegan.

Por todas estas y muchas otras cosas, Alfonsín vivirá para siempre en la memoria y en el corazón de todos los argentinos que no nos equivocamos en bautizarlos como “El padre de la democracia Argentina”, y quien nos enseño que debemos estar más dispuestos a los gestos de amor que al ejercicio de los resentimientos.