viernes, 3 de abril de 2009

Adios padrino mío y padre de la democracia (Por Alfredo Raúl Arroyo Amenábar)



San Miguel de Tucumán, Miércoles 1 de Abril de 2009

La Juventud Radical de Tucumán manifiesta su profundísimo dolor por el fallecimiento del histórico dirigente de nuestro partido y ex presidente de la nación, Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, acaecido el pasado Martes 31 de Marzo del corriente año en la capital federal de nuestro país.

Alfonsín militó desde su niñez en las filas de nuestro centenario partido en Chascomús, su ciudad natal. En la misma ocuparía su primer cargo público como concejal. Luego sería electo diputado provincial. Más tarde diputado nacional. En el año 1972 fundaría el movimiento de renovación y cambio. Llegado el nefasto golpe de estado de 1976, mientras otros “brillantes” correligionarios emigraban al exterior a especializarse haciendo posgrados, Alfonsín recorrió todo el país liberando presos políticos de toda clase de extracciones, poniendo en riesgo así, su vida misma.

Con el advenimiento de la democracia en 1983, sería electo presidente de la nación por el 52% de los votos. Durante toda su campaña, durante su gobierno y hasta el día de ayer a las 20:30 HS repitió que el principal objetivo de su gestión era entregarle el mando a otro presidente constitucional y devolverle así al pueblo argentino la democracia para siempre, y así lo hizo. Cabe destacar que durante 53 años, de 1930 a 1983 los militares echaron mano al poder civil cuando quisieron, ni Yrigoyen ni Perón pudieron evitarlo, solo Raúl Alfonsín pudo terminar con esta triste historia, reencausando así la historia argentina por la senda de la libertad.

Resulta muy sencillo ahora, con la democracia consolidada gracias a el, descolgar cuadros del colegio militar, vociferar contra gente anciana e impotente, en fin, cazar leones en el zoológico y alabarse de ello. Alfonsín, a las 72 horas de asumir el mando, con los servicios de inteligencia y el aparato represivo de la dictadura intactos, firmo el decreto de enjuiciamiento a las juntas militares y a las cúpulas de las organizaciones guerrilleras. El juicio a las juntas fue algo sin precedentes en la historia de la humanidad.

Cabe recordar que en los últimos años muchos correligionarios claudicaron a la causa seducidos por la billetera del estado y las migajas de poder, arguyendo entre otras cosas que habían perdido las elecciones internas en el partido. Alfonsín perdió 4 internas antes de llegar a ser presidente, nada menos que con Balbín, y nunca se fue del partido.

No debe olvidarse tampoco que durante su mandato presidencial no se vendió una sola empresa del estado y que no se recuerda que otro presidente de ningún país, haya manifestado tal voluntad y la vocación de soberanía nacional en los jardines de la casa blanca a un presidente de los estados unidos, como lo hizo Alfonsín con Ronald Reegan.

Por todas estas y muchas otras cosas, Alfonsín vivirá para siempre en la memoria y en el corazón de todos los argentinos que no nos equivocamos en bautizarlos como “El padre de la democracia Argentina”, y quien nos enseño que debemos estar más dispuestos a los gestos de amor que al ejercicio de los resentimientos.

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