miércoles, 2 de junio de 2010

Quién se va sin que lo corran, vuelve sin que lo llamen


Hola, ¿cómo están? Espero que bien. Yo aquí retomando algo que empecé en una tarde de abril. Había abandonado mis modestos ensayos sobres temas jurídicos pero, como el hijo prodigo que vuelve al hogar, yo vuelvo con alegría a pensar en mis publicaciones.
Supongo que la vida de todos ha cambiado un poco. De alguna u otra manera ya no somos iguales que ayer y seguramente mañana dejaremos de ser lo que somos hoy. Quizás alguno piense que lo sustancial no cambia... Yo me contento con afirmar que a medida que avanzamos en nuestro andar la manera de ver el tablero de la realidad va mudando. Aprendemos a mover mejor - o peor - nuestras fichas.

Ha pasado un poco más de 6 meses y sin embargo parece que la Universidad ha quedado en el tiempo. En el recuerdo han quedado los exámenes, las noches de desvelo y las preocupaciones académicas. Ahora me toca jugar otro partido, creo haber empatado el anterior.
La vida profesional trae consigo más dudas que certezas. Ando a "los tumbos" por llamarlo de algún modo. Pero bueno contento de que sea así...
Si todo hubiera salido como lo imaginaba seguramente el asunto se hubiera tornado aburrido. Todos los días la vida me sorprende con una encrucijada distinta. Al menos reniego y trato de ponerme al tono con la situación. Hoy más que nunca siento que "poco se y que mucho debo aprender".
Por suerte me sobran las ganas de conocer. Al recibirme ya cumplí con los demás. Ahora es tiempo de empezar a escribir mi historia. Como dijo don Serrat: "caminante no hay camino... se hace camino al andar".-

Bueno gente, prometo de ahora en más publicar más seguido. Extraño en demasía las tardes de tertulias con los amigos de la facultad. Espero que este blog sea un espacio común para todos.

Un abrazo...

P/D: Hoy soy abogado y gracias a Dios eso no significa nada.

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